La candidatura de Barack Obama, fue similar a los tours mundiales de las grandes estrellas del rock. Lugar donde se presentaba, lugar que se repletaba de adeptos y curiosos que querían observar a este fenómeno mediático y llevarse un pedacito de historia.
Y era de esperarse. Obama, además de ser el primer presidente afroamericano, era –y es- la mejor carta para acabar con los fallidos y nefastos actos realizados por George W. Bush, no sólo en su país, si no que a nivel mundial. Como sabemos, “no todo humano evolucionó, hay monos con vestón”.
Barack va acorde a los tiempos: respeta los derechos de los homosexuales, rechaza el arsenal atómico y la guerra en Irak, alienta el avance científico y tecnológico (como la investigación con células madre embrionarias) y pretende lograr una cobertura universal para la salud de los estadounidenses. No podemos dejar de mencionar las reformas al sistema económico, pues como todos sabemos y lo hemos vivido en carne propia, si cae la mayor potencia mundial caemos nosotros.
Más allá de lo anterior, quisiera rescatar las características que lo llevaron a la Casa Blanca:
- Brillante en su forma de hablar: cada discurso dado, llega a la fibra de la población. Tiene un magnífico uso de la retórica, haciendo notar su perfecto manejo de los temas sociales, económicos y de salud que atañen a todos menos a las personas con mayores recursos. Nos hace recordar a los grandes oradores de nuestra historia, como JF. Kennedy, Martin Luther King, y por qué no mencionarlo, Salvador Allende.
- Su juventud: Con 48 años, pareciera entender perfectamente a los jóvenes y a la generación post guerra fría. Este aspecto lo hace altamente atractivo, pues se plantea como uno más que, al igual que todos, vivió y rechazó las políticas de aquellos años. Además, lleva su ipod a todos lados, escucha a Bob Dylan y usa twitter.
- Educado, pero no tonto: la amabilidad y la buena educación siempre se agradecen. Y esta vez Michael Moore se equivocó. En un artículo escrito el año pasado, mencionó los “6 pequeños pasos para arruinarlo todo”. El primer paso llamado “siga diciendo cosas buenas sobre Mc Cain” anunciaba la debacle a la que se vería enfrentado Obama si seguía tratando con buenas palabras al Republicano. Al parecer, Moore, subestimó a los “gringos” diciendo “cuando entren a la urna, verán dos nombres en el voto: 1. Barack Obama. 2. Héroe de guerra. Créame, esto no es Suecia. Acá, el héroe de guerra gana siempre”. Pues pareciera ser que el héroe fue Obama. Ganó su propia guerra, y no olvidó agradecer a Bush por su gestión, aún sabiendo en su interior su inoperante carácter.
Las elecciones este año en nuestro país carecen de candidatos con características similares. Sabemos que conocer los programas gubernamentales es de suma importancia, pero ¿de qué sirven si gran parte de la población apenas comprende lo que escucha y lo que lee? Necesitamos candidatos capaces de ponerse a la altura de los más necesitados, capaces de explicar en un mismo lenguaje por qué debieran elegirlo y qué es lo que puede hacer por todos nosotros. Los cinco candidatos no pueden estar más lejanos a la realidad nacional y a las personas. Quizás, este sí que era el momento de Lavín.
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Hola mi nombre es Pia, y quiero estudiar periodismo el otro año en la udd, y estaba mirando algunos blogs...
ResponderEliminarte felicito por el tuyo, me gusto mucho la manera de tocar los temas.
saludos chauu =)
Gracias Pía por tu comentario. Que bueno que te haya gustado. En diciembre publicaré un artículo en la revista Rolling Stone por si lo quieres leer.
ResponderEliminarSaludos!