miércoles, 26 de agosto de 2009

Dear Mr. Chávez

La grasa de las capitales no se va a acabar gracias a usted. ¿Es acaso un súper hombre? Que yo sepa, Nietzsche hace bastante tiempo mató a Dios y él aún no ha resucitado. Dudo mucho que, de hacerlo, se reencarne en una persona como usted. Hasta Jesús hubiese sido más democrático. ¡Ah! Se me olvidaba. Usted ha sacado a Dios de las aulas, y a mi entender la libertad de culto aún existe.

Además, ¿quién le dijo que es posible predicar y “evangelizar” en nombre de Bolívar? El mismo lo sostuvo, y es pertinente recordárselo: “Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos”. A buen entendedor, pocas palabras Mister Chávez.

Y no me diga que “su” pueblo lo respalda. Muéstreme primero la boleta. “Si el miedo en sí no puede ser considerado como una ciencia, no cabe ninguna duda que sea sin embargo una técnica”, técnica que usted maneja a la perfección. Y tinterillos como su persona lo hacen a través de la legislación, para que se vea… digamos, “legal”.

Obviando su proceso de promulgación, en la “nueva” ley de educación, se atreve a seguir censurando a la prensa acogido a artículos de dudosa constitucionalidad. Así, prohíbe toda publicación que infundar temor en los niños. Desde esa óptica, hasta caperucita y el lobo debieran ser vetados. Si eso no es manipular el miedo, técnica mediante, dígame usted qué es.

Más aún, “El PLOE representa un proyecto obscurantista, atrasado, que pone en peligro a la educación venezolana y a la capacidad del país de insertarse provechosamente en los procesos de cambio que caracterizan al mundo moderno. Lejos de obedecer a una visión “revolucionaria”, de avanzada, es expresión del fascismo del siglo XXI que distingue las ejecutorias del actual Gobierno. Velada en la propuesta está la confusión entre Gobierno y Estado, y de éstos con el capricho, sin contrapeso alguno, del presidente Chávez. El PLOE está de espaldas a la moderna sociedad del conocimiento y castraría las posibilidades de ofrecer oportunidades de superación personal a los venezolanos y de contribución con las necesidades de desarrollo y de justicia social en Venezuela”.

Hasta nunca Señor Chávez.

martes, 18 de agosto de 2009

LOS PRESIDENTES CAMBIAN, LAS DEMOCRACIAS NO

Honduras vive horas aciagas. El incumplimiento y el actuar inconstitucional del ex Presidente Manuel Zelaya Rosales tiene a los hondureños en una encrucijada: apoyar o desestimar el golpe militar ocurrido el 28 de junio en la tercera nación más pobre de América Central.

Zelaya perteneciente al Partido Liberal, electo con un 49, 9% de los votos el 7 de diciembre de 2005, actualmente intenta justificar su actuar inconstitucional transformándose en un nómade que va de país en país buscando apoyo pues las dictaduras militares –sólo si tenemos buena memoria- son abominables.

Convengamos algo: tiene razón. Pero, ¿no es execrable también “bypasear” a su propio pueblo? Me explico. “Mel”, como lo llaman sus compatriotas, el 23 de marzo de 2009 emitió un Decreto Ejecutivo para realizar un plebiscito el 28 de junio del mismo año y día en que fue detenido, para que el pueblo contestara la siguiente pregunta: "¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que apruebe una nueva constitución política?”.

De aprobarse, esta nueva constitución política contemplaría la extensión del período presidencial, entendido por muchos, como una acción pro-chavista después de que su gobierno tomara ribetes socialistas a fines del 2007, tras integrar su país al ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas). A mayor abundancia, ni siquiera la constitución de este país contemplaba la figura de referéndum, contrariando todo precepto.

Para asegurar su resultado, Zelaya destituye al General Romeo Vásquez Velásquez, Jefe del Estado Mayor Conjunto hondureño, luego de que éste rechazara la instalación de la cuarta urna. Posteriormente, el Ministro de Defensa Edmundo Orellana renuncia, dejando en claro que “Mel” no tiene acogida, no es popular y no representa.

Sin embargo, y como ya lo hemos dejado en claro, Zelaya no se salió con la suya. Exiliado en Costa Rica, Roberto Micheletti, quien fuera Presidente del Congreso, tomó su cargo y el Parlamento ratificó unánimemente su traición a la patria y violación del ordenamiento jurídico.

Hoy, la población hondureña se encuentra absolutamente polarizada. Pero los presidentes cambian, la democracia no. Y es por esto que más que discutir quién debe detentar el cargo, la solución debe enfocarse en el mantenimiento de esta forma de gobierno, mientra no exista otra mejor. Para ello, la intervención militar no es la solución. Las personas cuentan con el legítimo derecho de elegir quienes los gobiernan, y es éste valor el que debe ser resguardado.

Para ello, propongo lo siguiente: una comisión que presida al país, asesorada por todos los organismos internacionales especializados en la resolución de conflictos, además de los representantes más importantes de la estructura social, para mantener la paz necesaria en el reestablecimiento de la democracia. Sin diálogo no hay solución.

Se debe mantener y garantizar la fecha de elecciones para noviembre, donde candidatos de cualquier sector político del país -salvo Zelaya y Micheletti, pues tiñen con antiguos resquemores el voto- puedan competir ajustados a derecho, legítimamente para tomar las riendas de la nación.

Es necesario, por consiguiente, que las fuerzas militares retiren su accionar de las calles, evitando así la represión y la crecida de los abusos de los derechos humanos que conlleva su presencia. Una vez electo un nuevo Presidente y regularizado el clima bélico, garantizar juicios políticos a todos quienes resulten responsables de la debacle vivida. Insisto: los presidentes cambian, las democracias no.

miércoles, 12 de agosto de 2009

“Cerca de la revolución, el pueblo pide sangre. Cerca de la revolución estoy cantando esta canción, que alguna vez fue hambre”
Charly García.



Rodrigo Lira tenía razón. Antes de suicidarse, este poeta chileno, nos lo advirtió: “La libertad de los demás es cosa seria. Pueden hacer cosas terribles con la de ellos, y también con la de uno”.
Y esa pareciera ser la historia que, al igual que nuestro país, fue artífice de las democracias que aún son vigiladas por Estados Unidos en América Central.

Bien conoce el pueblo chileno la palabra “caudillismo” y lo que se piensa como una lamentable coincidencia: compartiremos por siempre nuestro paso –más lento que seguro- por las dictaduras militares.

A partir de la década del 40, los procesos políticos vividos en Guatemala, Panamá, Nicaragua, El Salvador y actualmente Honduras, suman millones de víctimas. La libertad de los individuos, tal como dijera Lira, se vio excedida y sólo el tiempo podrá sentenciar, a favor o en contra, lo que en un principio fuera el fundamento de la toma del poder.

Justificable o no el ascenso a los puestos de mando de los militares en estos países, pues “cuando se trata de la República, lo importante no es tanto la forma de gobierno que se adopte sino la virtud de los hombres que la gobiernan” , lo cierto es, y lo que los distingue unos de otros, es el aprovechamiento obtenido por Estados Unidos en tiempos de la Guerra Fría entrenando e introduciendo ejércitos paramilitares, en estos puntos estratégicos del mapa mundial.

Así, en 1957 los Boinas Verdes (United States Army Special Forces) se instalaron en Guatemala, llegando a ser la potencia antiinsurgente más poderosa de América Central de la mano de la CIA; Panamá, luego de anular el principio de intervención militar norteamericano, permite su intromisión en 1964; en Nicaragua la dinastía Somoza, apoyada desde un comienzo por EE.UU, y tras acabar con cualquier rastro de influencia soviética y cubana, vuelve a hacerlo una vez que el Sandinismo triunfó en 1984; y si bien la presencia de la CIA en El Salvador nunca fue oficial y sólo revestía un carácter de capacitación, el desembolso de seis mil millones de dólares de las arcas norteamericanas parecen confirmarlo.

Sin embargo, actualmente, no es posible cantar victoria. Honduras vive horas de tensión desde el 28 de junio del año en curso. Las Fuerzas Armadas detuvieron al presidente Manuel Zelaya exiliándolo forzadamente en Costa Rica, país que casualmente el 18 de marzo de 2009 reestableció relaciones diplomáticas con Cuba. Conspiraciones más, conspiraciones menos, saque usted sus propias conclusiones.